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GINA LOLLOBRIGIDA

 

UNA ACTRIZ QUE DEJO UNA HUELLA PROFUNDA EN EL CINE

 

 

 

Trabajo dedicado a mi amigo Sergio Quiros, por su fascinación hacia la actriz….

 

  

 

 

 Recordar a Gina es como escuchar un acorde interminable, con esencia de naranjos alrededor de cualquier calle de Italia. Dentro de esta actriz existe una gama amplia de sabores y siempre he asociado sobre los personajes de los cuales escribo, un olor que me lleva a paraísos lejanos agradables, bellos y mágicos. Ella es el sueño inalcanzable, el color de la pantalla raída de los cines desaparecidos, o el fulgor de un cuerpo, que se creó para el gozo, la belleza o el sabor que deja cualquier rincón de Paris, bajo la oscuridad de unos puentes creados para el amor. Gina es la ragazza sin maleta que nos trae recuerdos teñidos con sabor a Italia, envuelta en las películas que protagonizó y que son partes de nuestra vida... como el mismo cine. Gina nunca será un adagio corto, ella es una sinfonía de luz y color que estalla ante nuestros ojos, ofreciendo un espectáculo único...Siempre estará ahí, porque ella es parte del cine, su nombre es pertenencia de él y así será mientras el cine cubra nuestras vidas.

 

 

 

 

 Siempre que retrocedo en el tiempo y vuelvo a mis años de juventud, vuelvo a aquellos cines de programa doble, con mis amigos, los Films que la censura española catalogaba como gravemente peligrosos, entre los que había muchos de Gina. Su belleza italiana, sus pechos o la mirada de sus personajes envueltos en ropas de época, o la malla dorada de TRAPECIO, eran tan nuestra, como si cabalgáramos por las llanuras del Oeste de John Wayne o atónitos al Moisés de Heston... Todos eran validos, y a todos rendíamos homenaje a Gina, pensando que era el pecado mas hermoso, porque entre todas las figuras creadas por los dioses, había una deidad, en trono dorado, de pelo intensamente negro, pechos celestiales, a la que familiarmente llamábamos: "LA GINA".

 

 

 

 

 Gina es la mujer italiana por excelencia, la mujer desgarrada que camina con aires de reina por cualquier calle empedrada en las cuestas Napolitanas, emulando en parte a su compañera Sofía Loren, pero dejando que la diferencia, saliera a flote. Gina no ejerció de estrella en el cine italiano, entre en él por casualidad y como es costumbre en ella lo hizo de la mejor manera posible, dando ejemplo de profesionalidad en todos y cada uno de los planos que componían aquellas películas del neorrealismo italiano. Luigi Comencini supo sacar de ella en "PAN, AMOR Y FANTASÍA" todo lo mejor que había en tan deseable hembra y el gozo de cuantos la admiramos subía al comprobar que el pan, el amor y la fantasía eran reales al tenerla frente a nosotros, alimentando la libido insaciable de unos estudiantes de bachillerato, que a veces cambiaban sus clases de latín por contemplar como el creador hacia realidad, uno de los sueños mas escondidos. Había una especie de rivalidad entre nosotros por elegir a la mujer que despertaba tales instintos, como lo había en elegir la película que deberíamos ver, pero Gina siempre salía triunfante, como si de un concurso se tratase y volvía a caminar sobre nosotros, formando ese paraíso artificial, con sonrisa en los labios por las calles de Roma, ciudad que le servía de fondo a tan deseables glúteos, mientras fantaseábamos ir tras ella como hipnotizados. Gina ha formado una época inmortal en la vida de muchos hombres y mujeres de mi generación, como Brando, Sofía, Marilyn, Greta, Errol, o Elizabeth Taylor.

 

 

 

Gina Lollobrigida, nacida en Subiaco, el 4 de julio de 1927, es una actriz, reconocida con diversos galardones como cinco premios David de Donatello, un Globo de Oro y una estrella en el Paseo de la fama de Hollywood. Eterna rival de Sophia Loren, alcanzó tal fama que sería llamada en Italia «La Lollo». Según sus propias declaraciones, se hizo actriz por una serie de casualidades; su vocación inicial eran las artes plásticas, y de hecho sigue practicando la escultura y la fotografía. Gina fue una de las cuatro hijas de un fabricante de muebles, Giovanni Lollobrigida y su esposa, Giuseppina Mercuri. Pasaron su juventud en una pintoresca villa montañosa de Italia. En un bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial, el negocio familiar quedó destruido. Concluido el conflicto armado, la familia se trasladó a Roma y allí empezó Gina sus estudios de arte. Ya en su adolescencia Gina trabajó como modelo en algunos desfiles de ropa, y participó con éxito en diversos concursos de belleza. Ya por esta época, empezaba a aparecer en filmes en Italia. En el año 1947 logró la tercera posición en el concurso de Miss Italia. El concurso fue ganado por Lucia Bosè y el segundo puesto recayó en Gianna Maria Canale, mientras que otra futura actriz, Eleonora Rossi Drago, fue descalificada porque estaba casada y era madre, condiciones que chocaban con el reglamento del concurso. Otra de las participantes fue Silvana Mangano. Este evento fue muy importante para la carrera de Gina Lollobrigida ya que le dio un renombre que le abriría las puertas del éxito. Se rumoreó que, tras verla en un film italiano, el excéntrico millonario Howard Hughes voló desde Hollywood  para verla, pero tal visita no hizo que ella se trasladara a los Estados Unidos: Gina permaneció en Italia, y en 1949 se casó con un médico esloveno llamado Milko Škofič. Con él tendría un hijo: Andrea Milko, pero la pareja terminó divorciándose en 1971. Es la última de su especie. Al menos, con denominación de origen italiano, pero patrimonio cultural de la humanidad. En esa mezcolanza de belleza, inteligencia y maestría, conjuga como ninguna la polimatía que años disfrutó el renacentista Leonardo Da Vinci. Hace 25 años se retiró de la gran pantalla y a los 95, la protagonista de Trapecio sigue demostrando que quien tuvo, retuvo. Gina es pecado sagrado de una concupiscencia tan sublime que sus pechos eran más potentes que una locomotora. No en vano, parecía que tenía que pedir perdón por haber ejemplificado con temple la figura de la maggiorate. Al menos, hasta la llegada de Sofía Loren. La belleza natural de Gina le salvó de ser hija de la pobreza de Subiaco, burgo medieval a 70 kilómetros al este de Roma, como también lo fue para Sofía Loren como la otra hija de Nápoles. Los bombardeos de la II Guerra Mundial provocaron que su familia lo perdiera todo y que llegaran a vivir seis personas en una misma habitación. Pero el año en el que Lucía Bosé ganaba el título, Gina quedaba tercera.

 

 

 

 

En 1950 Gina accedió a viajar a Hollywood contratada por Hughes, quien la acomodó en el hotel Town House de Wilshire Boulevard. Pero ella entonces hablaba muy poco inglés, y al cabo de seis semanas regresó a su casa por sentirse «vigilada permanentemente» por él. En estos años, trabajó en filmes italianos de directores como Luigi Zampa y Alberto Lattuada. Pero si atrajo la atención de los productores de Hollywood fue gracias a éxitos más taquilleros como Pan, amor y fantasía de Luigi Comencini (junto a Vittorio de Sica), por el cual fue nominada al premio BAFTA, y Fanfan la Tulipe de Christian-Jacque, junto a Gerard Philipe. El debut de Gina en la industria estadounidense fue inmejorable: con un papel relevante en La burla del diablo, filme de John Huston rodado en Italia, donde compartió cartel con Humphrey Bogart y Jennifer Jones. Luego protagonizó la coproducción franco-italiana El gran juego de Robert Siodmak, y Crossed Swords con Errol Flynn, y fue alternando trabajos entre Hollywood e Italia. A medida que su fama iba creciendo, Lollobrigida ganaba más seguidores para ser considerada «la mujer más bella del mundo». Esta expresión recayó por doble razón: era el título de una película en la que representó el papel principal, La mujer más guapa del mundo, donde se codeó con Vittorio Gassman. El filme trata de la vida de la vedette, soprano y actriz cinematográfica Lina Cavalieri. Con este trabajo, Gina ganó el nuevo premio David de Donatello, instituido ese mismo año por la Academia de Cine italiana. Por posteriores filmes ganaría otros dos, aparte de dos honoríficos. La etapa de esplendor de Gina duró unos quince años, entre mediados de la década de 1950 y principios de los 70. Hizo una aparición notable en Trapecio con Burt Lancaster y Tony Curtis, y ese mismo año protagonizó Nuestra Señora de París, adaptación de la popular novela de Victor Hugo sobre el jorobado de Notre Dame. En dicha película era la bella Esmeralda, mientras que el papel de Quasimodo lo hizo Anthony Quinn.

 

La joven decidió estudiar en la Academia de Bellas Artes de Roma, que se pagaba vendiendo dibujos al carboncillo y posando para las populares fotonovelas. Un cazatalentos la obligó a hacer cine. Curiosamente fue la película francesa Fanfán el invencible la que la bendijo por la puerta grande del cine, aunque se coronó como mito erótico con Pan, amor y fantasía. La segunda parte sería Pan, amor y celos. En aquel momento ya estaba casada con el médico Milko Škofi, que permitió a su esposa que viajara a California ante la llamada del productor Howard Hughes, que se había enamorado de Gina al verla en L'elisir d'amore. Le estuvo tirando los tejos durante varios años, pero ella siempre estuvo a la defensiva. Ni caso hizo al contrato que le había ofrecido Hughes, dueño de los estudios RKO. Retornó a Italia, donde tuvo a su único hijo, Milko, a quien homenajeó con su primera escultura.

 

 

 

 

En 1958 rodó en España la superproducción Salomón y la reina de Saba, un proyecto que se vio afectado por el repentino fallecimiento de Tyrone Power. Tras varias semanas de paralización del rodaje, le sustituyó Yul Brynner, teniendo que repetirse las partes rodadas por Power, salvo algunas escenas de lejos, que se aprovecharon. La película no incurrió en pérdidas porque la firma Lloyd's of London, con la cual se había suscrito un seguro, respondió pagando 100.000 dólares por cada semana de demora; y tras su estreno Salomón y la reina de Saba alcanzó un notable éxito de taquilla: 12,2 millones recaudados frente a los 5 de presupuesto.Gina siempre ha querido volar sola. Cuando Sofía Loren la sustituyó en la tercera parte de Pan, amor y... empezaron los primeros roces entre las dos divas que ha dado el país...  En la década de los 50 Roma era Hollywood sobre el Tíber y Cinecittà el volcán del star system. La Loren tuvo el apoyo de su marido, el productor Carlo Ponti, que construyó su carrera hollywoodiense, mientras que la Lollo se lo curró ella misma. Fue la primera en trabajar en la meca del cine.

 

 

Tuvo varios amantes ricos que nunca ha desvelado, pero sí dejó caer que en algunas de las escenas de Cuando llegue septiembre, Rock Hudson le hizo sentir algo especial. No era del todo gay, según ella. Incluso llegó a parar los pies a Rainiero III de Mónaco que la cortejaba en presencia de Grace Kelly. La actriz siempre deslumbró en el Baile de la Rosa....  Aunque el cine le ha otorgado la fama planetaria, también es una consagrada pintora, fotógrafa y escultura que cuenta con su propio estudio en Pietrasanta  Los siguientes años fueron de mucha actividad para la actriz italiana. En 1959, trabajó con Frank Sinatra y Paul Henreid en Never So Few y también rodó La ley con el francés Yves Montand. En 1961 hizo Desnuda frente al mundo, con Anthony Franciosa y Ernest Borgnine, uno de los más populares filmes, Cuando llegue septiembre, con Rock Hudson, por el cual ganó el Henrietta Award, premio especial de los Globos de Oro. En 1965 volvió a colaborar con Rock Hudson en Habitación para dos. En 1962 encarnó a Paulina Bonaparte en Venus imperial, papel con el cual ganó su segundo premio David de Donatello. En 1964 rodó con Sean Connery el thriller La mujer de paja, y en 1966 trabajó con Alec Guinness en Hotel Paradiso. En este mismo año interpretó a una prostituta en el filme Cervantes, sobre el famoso escritor español, donde trabajó junto a Horst Buchholz, José Ferrer, Paco Rabal y Fernando Rey bajo dirección de Vincent Sherman. En 1968, acompañada por Shelley Winters, Phil Silvers y Telly Savalas, Gina representó el papel principal en Buona Sera, Señora Campbell, película cuyo argumento inspiraría décadas después el musical Mamma Mia!... Con este filme ganó su tercer David de Donatello. Gina nunca fue candidata a los Oscar, pero buena prueba de su popularidad es que fue elegida para entregar a Billy Wilder el premio a la mejor dirección por la película The Apartment en la ceremonia de los Oscar.

 

 

 

 

A principios de los años 70, su carrera perdió pujanza a pesar de haber rodado dos comedias con Bob Hope y David Niven; e hizo sólo algunas apariciones, en producciones por lo general menores. Estrechó contactos con el cine español: en 1971 rodó un western de Eugenio Martín, El hombre de Río Malo, junto a James Mason y Lee van Cleef, y en 1973 No encontré rosas para mi madre, de Rovira-Beleta, junto a Danielle Darrieux. Avanzada la década redujo su actividad en el cine mientras retomaba su faceta como fotógrafa y escultora. En el ámbito televisivo, en 1972 participó en la serie Las aventuras de Pinocho, dirigida por Luigi Comencini. En esta época se embarcó en la que llegaría a ser una exitosa carrera de fotógrafa de prensa. Entre otras, tomó instantáneas de Paul Newman, Audrey Hepburn, Salvador Dalí y de la selección de fútbol de Alemania Federal, y llegó a tener una entrevista periodística en exclusiva con Fidel Castro. En 1973 se publicó en Italia Mia una colección de trabajos de Gina Lollobrigida. Se dedicó a otros intereses, incluyendo la escultura. En 1978, hizo gala de su madura belleza siendo miembro del jurado en el XIX Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, en el que anunció a Chile como ganador del certamen. Fue en el año 1984 cuando Gina Lollobrigida retornó triunfalmente a las pantallas de televisión de Estados Unidos formando parte de algunos capítulos de Falcon Crest en el papel de Francesca Gioberti. Con casi 60 años de edad, mostró un espléndido estado de forma: en una escena de la serie bailó la tarantella, y por su papel fue nominada a un Globo de Oro a la mejor actriz no protagonista. En realidad, su papel iba a permanecer la mayor parte de los episodios de la cuarta temporada en una sustitución rápida de Sophia Loren, primera elección ya apalabrada para el papel de Francesca. Sin embargo, la negativa de ultimisima hora de Sophia y, ante la obligatoriedad de que el personaje tenía que ser ostensiblemente italiano, los productores llegaron a negociaciones rápidas con Lollobrigida. Sin embargo, a pesar del despliegue publicitario de la incorporación de Gina como personaje fijo y del enorme guardarropa que se le preparó para la cuarta temporada, sorprendentemente solamente intervino en cinco episodios...En 1990 recibe el ASP International Award de American Society of Photographers por su trayectoria en la fotografía.

 

Hizo algunas apariciones menores en los años 90 y en 1996 ganó un premio David de Donatello especial en reconocimiento a su carrera. Diez años después ganaría otro, en conmemoración al primero que había obtenido cincuenta años antes, en la primera edición de los premios. En 1999 hizo su incursión en la política, pero no salió bien parada en las elecciones al Parlamento Europeo ya que no logró ninguno de los 87 asientos asignados a Italia. Tuvo además cargos en empresas de cosmética y de moda. En el 16 de octubre de 1999, Gina Lollobrigida fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

 

 

 

 En febrero de 2018, a los 90 años de edad, la actriz fue reconocida con una icónica estrella y su nombre volo al Paseo de la fama de Hollywood...En abril de 2000 se publicaron estas afirmaciones suyas:

 

 

 

   " Estudié pintura y escultura en la escuela y me hice actriz por error.... He tenido muchos romances. Estoy cansada. En mi vida sólo he tenido demasiados amantes."

  

 

Recordar a Gina es como escuchar una sinfonía interminable, con aroma de naranjos alrededor de cualquier calle de Italia, porque ella siempre será El espíritu de la vieja Italia

 

 

 

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